El encuentro con el libro Azteca

Old Books por Iguana Jo

"Old Books" por Iguana Jo

Tú no encuentras al libro, el libro te encuentra a ti. Mis amigos gosozos de la lectura coinciden en esta frase. Eso me ocurrió en el 2000, año fabuloso, lleno de mitos y miedos. Cursaba la materia de Electrónica Digital impartida por el temido Ing. Carrasco. Por las circunstacias, lease atraso por reprobar, tomé la materia en intersemestral. Mi grupo se compuso de cinco almas, una de ellas Sarai. 

Núnca había visto a Sarai en la Universidad hasta aquel diciembre. Aquella chica me gustó y como lobo en acecho, me senté a su lado. Haciendo las veces de mochila, ella usaba una bolsa de mano llena a rebozar. Al día siguiente descubrí la causa de la inflamación bolseril. Sarai cargaba un ejemplar de la novela histórica Azteca de Gary Jennings. Era un libro rojo de portada maltratada, grueso como nínguno que hubiera visto hasta entonces.

Una semana después Saraí fue a mi casa. Trabajamos en un par de protos y en un descanso, mientras ella descubría Porcelain de The Red Hot Chilli Peppers, yo le daba una hojeada a ese libro. No leí una sola de sus páginas, sólo pasé sus hojas viejas y ocres. El contácto con esa textura me sedujo. Para mi fortuna era un libro en prestamo de la biblioteca de la universidad. La mala noticia fue que no encontré el libro sino hasta seis meses después, en las siguientes vacaciones. 

Azteca es uno de mis libros favoritos. Tiempo después me hice de Sangre Azteca, del mismo autor, secuela del primero, que me dejó descepcionado y que, además, perdí al prestarlo al quedar bien con una guapa profesora con la que quería quedar bien. 

Han sido pocos los libros que me enganchan a tal punto de querer devorarlos. Azteca con sus más de setesientas páginas lo terminé en apenas 9 días. Ahora, mientras paseo por los pasillos de las librerias y ferias y veo un ejemplar de Azteca me vuelven la ganas de releer la historia. Sin embargo, me contengo pues no sería lo mismo leerla en hojas nuevas y blancas. La experiencia de la primera vez fue un enamoramiento de de los sentidos, vista, tacto, olfato. Me quedó con esa primera y única vez.

Es el día internacional del libro. Es un buen momento para recordar esos días.

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