de… decir adios

childhood memories por alicepopkorn

"childhood memories" por alicepopkorn

Decir adios debe ser una de las tareas más difíciles de hacer. Cuando se forman vinculos entre dos personas y se crea ese lanzo de pertenencia la despedida se vuelve una amputación. No sólo es el alejamiento, tal vez esa sea la parte más sencilla de entender, es el asimilar el hecho de que se pierde parte de uno en ese adios.

Mi despedida más triste fue en Pachuca. Yo enamorado de ella, ella me consideraba un buen amigo. Me ofrecieron un trabajo en otro estado y me guardé la noticia hasta que estuve completamente seguro partir. La invité a escalar. Por su trabajo se negó. Me fui solo y por un sms le di la noticia. Se enojó conmigo por no decircelo antes pero me pidio verla una vez más antes de partir. Fui a su casa por la noche. Nos sentamos en la banqueta. No pasó mucho para que ambos nos llenaramos de lágrimas. Nos abrazamos. Ella decía adios a un amigo, yo a la mujer a la que amaba en secreto. Tenerla entre mis brazos me hizo dudar  sobre mi partida. Mi felicidad estaba contenida en ese delgado cuerpo de un metro sesenta.

Luego de eso nuetra amistad se fue a pique aunque aún mantenemos comunicación y no desperdicio oportunidad para visitarla y decirnos las mismas cosas de siempre. Siempre está la promesa de un café o una salida a caminar por nuestro bosque.

La despedida se hace más complicada cuando se dice adios a un amor. Y es que en ese caso no sólo se deja ir a quién fuera dueña de nuestro corazón, también a que despedirse de recuerdos y emociones, palabras y promesas. La amputación es sangrienta y sin anestesia. Se nos separa de un cuerpo y un alma aceptados como propios, con el que se sincronizaron los latidos y la respiración. Es necesaria una compleja rehabilitación. El sindrome del miembro fantasma vuelve una y otra vez, noche a noche, latido a latido. Además detonadores tan insignificantes como pararse en una esquina hacen volver a la mente aquellas flores inesperadas.

Uno se autosugestiona diciendo que todo está bien. Funciona por un tiempo. Luego el ciclo comienza de nuevo.

Decir adios es una tortura cuando las razones que lo provocan vienen de una pesadilla.

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